Un mensaje del banco nos avisa de un movimiento sospechoso. Correos necesita que paguemos una pequeña cantidad para entregar un paquete. Un familiar escribe desde un número nuevo porque ha perdido el móvil y necesita dinero urgentemente.

Podría ser cierto. Pero también podría ser una estafa.

Los mensajes fraudulentos son cada vez más creíbles. Utilizan logotipos conocidos, nombres de empresas reales y, en ocasiones, datos personales para ganarse nuestra confianza. Por eso, reconocerlos no depende únicamente de detectar faltas de ortografía.

La regla más útil es otra: si un mensaje nos mete prisa y nos pide dinero, datos o un código, debemos detenernos y comprobar quién está detrás.

La urgencia es una de sus principales armas

Los delincuentes intentan que actuemos antes de pensar. Para conseguirlo, suelen provocar miedo, preocupación o curiosidad:

  • “Se ha detectado un acceso sospechoso a su cuenta”.
  • “Su tarjeta será bloqueada”.
  • “Tiene una multa pendiente”.
  • “No hemos podido entregar su paquete”.
  • “Mamá, este es mi nuevo número. Necesito que me hagas un Bizum”.
  • “Has ganado un premio”.
  • “Confirma tus datos antes de que termine el plazo”.

El contenido cambia, pero el mecanismo es parecido: presentan un problema urgente y ofrecen una solución inmediata mediante un enlace, una transferencia o la entrega de información personal.

Cuando un mensaje provoque esa sensación de urgencia, conviene parar. Una entidad legítima puede esperar unos minutos mientras comprobamos la información.

Señales que deben hacernos desconfiar

Un mensaje no tiene que contener todas estas señales para ser fraudulento. Basta con que aparezca una para que merezca la pena comprobarlo.

Procede de un número o dirección desconocidos

Que aparezca el nombre o el logotipo de una empresa no garantiza que el mensaje sea auténtico. Incluso puede aparecer dentro de una conversación donde anteriormente recibimos mensajes legítimos.

Nos pide pulsar un enlace

El enlace puede conducir a una página que imita la web de nuestro banco, Correos, la Seguridad Social, una compañía eléctrica u otra entidad conocida.

Una vez allí, intentarán que introduzcamos contraseñas, datos de la tarjeta o códigos de seguridad.

Solicita información que no deberíamos compartir

Debemos desconfiar si nos piden:

  • Contraseñas.
  • El PIN de una tarjeta.
  • Datos completos de la tarjeta bancaria.
  • Códigos recibidos por SMS.
  • Claves de acceso a la banca digital.
  • Fotografías del DNI.
  • Instalar una aplicación o permitir el acceso remoto al teléfono.

Los códigos de confirmación sirven precisamente para autorizar accesos y operaciones. No debemos facilitarlos a nadie, aunque quien los solicite afirme llamar desde el banco.

Utiliza amenazas o premios inesperados

Una multa urgente, una cuenta que será bloqueada o un premio que no recordamos haber solicitado son buenos motivos para desconfiar.

Contiene una dirección extraña

Algunas páginas falsas cambian una letra, añaden palabras o utilizan direcciones muy parecidas a las auténticas. En un teléfono móvil puede resultar difícil distinguirlas.

En lugar de entrar mediante el enlace recibido, es más seguro abrir la aplicación oficial o escribir nosotros mismos la dirección de la entidad.

-“Hola, mamá: este es mi nuevo número”-

Una estafa frecuente en WhatsApp consiste en hacerse pasar por un hijo, una hija u otro familiar.

La persona afirma que ha perdido o roto el teléfono y que escribe desde un número nuevo. Poco después explica que tiene un problema urgente y solicita una transferencia, un Bizum o el pago de una factura.

El mensaje funciona porque no apela a la tecnología, sino a nuestras emociones y al deseo de ayudar.

Antes de enviar dinero, debemos llamar al número habitual de ese familiar. Si no responde, podemos contactar con otra persona cercana o hacer una pregunta cuya respuesta solo conozca el verdadero familiar.

No debemos verificar la identidad llamando únicamente al número nuevo desde el que llegó el mensaje.

El banco nunca necesita que traslademos el dinero a una “cuenta segura”

Otra modalidad comienza con un SMS o una llamada sobre un supuesto movimiento fraudulento. Después, alguien que dice pertenecer al departamento de seguridad del banco nos indica que debemos transferir el dinero a otra cuenta para protegerlo.

Esa supuesta cuenta segura pertenece en realidad a los delincuentes.

Tampoco debemos confiar en una llamada solo porque la persona conozca nuestro nombre, nuestro banco o algún dato personal. Esa información puede proceder de una filtración o de mensajes anteriores.

Si existe alguna duda, debemos colgar y llamar nosotros mismos al teléfono oficial que aparece en la tarjeta, en la aplicación bancaria o en la web escrita directamente en el navegador.

Tres preguntas antes de hacer nada

Ante un mensaje dudoso, podemos hacernos estas tres preguntas:

  1. ¿Esperaba recibir esta comunicación?
  2. ¿Me están metiendo prisa para que no pueda comprobarla?
  3. ¿Me piden dinero, datos, contraseñas o un código?

Si alguna respuesta nos genera dudas, no debemos continuar desde el propio mensaje.

Qué hacer con un mensaje sospechoso

Lo más seguro es seguir estos pasos:

  1. No responder inmediatamente.
  2. No pulsar enlaces ni abrir archivos adjuntos.
  3. No llamar al número incluido en el mensaje.
  4. No facilitar códigos, contraseñas ni datos bancarios.
  5. Comprobar la información por otra vía.
  6. Bloquear al remitente y marcar el mensaje como correo no deseado o spam.
  7. Avisar a familiares o amigos si el fraude puede afectarles.

Si el mensaje afirma proceder de una empresa, debemos contactar con ella utilizando su aplicación oficial, su página web escrita directamente o un teléfono obtenido de una factura o documento fiable.

¿Y si ya hemos pulsado el enlace?

Pulsar un enlace no significa necesariamente que ya nos hayan robado dinero. El riesgo aumenta si hemos introducido información, descargado una aplicación o autorizado alguna operación.

Si solo hemos abierto la página, debemos cerrarla y no facilitar ningún dato.

Si hemos introducido una contraseña, conviene cambiarla inmediatamente desde el servicio auténtico. Si utilizábamos la misma contraseña en otros sitios, también debemos cambiarla allí.

Si hemos facilitado información bancaria o códigos de autorización, hay que contactar con el banco de inmediato mediante su número oficial, pedir que revisen o bloqueen las operaciones y seguir sus indicaciones.

También debemos conservar capturas de pantalla, mensajes, números de teléfono, justificantes y cualquier otra prueba. Si se ha producido un robo, una suplantación de identidad o un perjuicio económico, conviene denunciarlo ante la Policía Nacional o la Guardia Civil.

El Instituto Nacional de Ciberseguridad ofrece ayuda gratuita y confidencial a través del teléfono 017.

Cómo proteger mejor nuestra cuenta de WhatsApp

Además de desconfiar de los mensajes sospechosos, podemos tomar algunas precauciones:

  • Activar la verificación en dos pasos de WhatsApp.
  • No compartir nunca el código de registro recibido por SMS.
  • No mostrar la pantalla del teléfono durante una videollamada con alguien cuya identidad no hayamos comprobado.
  • Mantener actualizado el sistema del móvil y sus aplicaciones.
  • Utilizar un bloqueo de pantalla seguro.
  • Revisar periódicamente qué dispositivos tienen abierta nuestra cuenta.

Si recibimos un código de WhatsApp sin haberlo solicitado, alguien podría estar intentando registrar nuestra cuenta en otro teléfono. No debemos compartirlo con nadie.

Desconfiar no significa vivir con miedo

WhatsApp, el correo electrónico y los mensajes SMS son herramientas útiles. La solución no es dejar de utilizarlas, sino adquirir un hábito sencillo: detenernos y comprobar antes de actuar.

Las estafas funcionan mejor cuando sentimos miedo, urgencia o deseo de ayudar. Tomarnos unos minutos, hablar con otra persona o llamar a la entidad por un canal oficial puede evitar una pérdida económica importante.

Y si nos equivocamos, no debemos sentir vergüenza. Estas estafas están diseñadas para engañar y pueden afectar a cualquier persona. Lo importante es reaccionar rápidamente, avisar al banco cuando corresponda y pedir ayuda.

Ante la duda: no pulses, no pagues y comprueba por otra vía.

Este artículo ofrece recomendaciones generales. Para recibir orientación sobre un caso concreto, puedes contactar con la Línea de Ayuda en Ciberseguridad 017 de INCIBE.