Con la llegada del calor de verano, es normal que el cuerpo nos pida bajar el ritmo. Salir a caminar o mantener nuestra rutina de ejercicio se hace más pesado, e incluso es habitual sentir las piernas más cansadas o hinchadas de lo normal.
Sin embargo, el verano nos regala uno de los mejores entornos para mantenernos activos sin apenas darnos cuenta: el agua.
Ya sea en la piscina, en la orilla del mar o en un balneario, moverse dentro del agua cambia las reglas del juego para nuestro cuerpo. No necesitas ser un nadador experto para aprovechar sus beneficios; de hecho, simplemente caminar por el agua ya es un regalo para tu bienestar.
El secreto de la ingravidez: adiós al impacto
¿Alguna vez te has fijado en lo ligeros que nos sentimos al entrar al mar o a una piscina? El agua soporta gran parte de nuestro peso corporal.
Esto significa que cuando caminamos o nos movemos sumergidos, nuestras articulaciones (especialmente rodillas, caderas y tobillos) se liberan de la carga y el impacto que sufren al caminar sobre el asfalto. Es la oportunidad perfecta para ejercitar las piernas, estirar y moverse con mucha más amplitud de movimiento y sin molestias.
Un masaje natural para tu circulación
El calor dilata los vasos sanguíneos, lo que a menudo provoca esa molesta sensación de «piernas pesadas». Aquí es donde el agua hace su magia.
Al caminar con el agua por la cintura o el pecho, la propia presión del agua (presión hidrostática) ejerce un suave masaje constante sobre nuestras piernas. Este efecto ayuda directamente al retorno venoso, impulsando la sangre hacia arriba y aliviando la hinchazón de forma casi inmediata. Es como llevar unas medias de compresión, pero mucho más refrescantes.
Cómo aprovechar el agua este verano
No hace falta complicarse. Aquí tienes tres formas muy sencillas de cuidar tus articulaciones este verano:
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Paseos por la orilla: Caminar con el agua por los gemelos o las rodillas, levantando bien las piernas en cada paso, es un ejercicio fantástico para tonificar y activar la circulación.
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Movimientos suaves en la piscina: Si el agua te cubre hasta el pecho, prueba a caminar de un lado a otro, o apóyate en el bordillo y haz suaves giros de tobillo y elevaciones de rodilla. La resistencia del agua fortalecerá tus músculos sin riesgo de lesiones.
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Flotar y relajar: Simplemente tumbarte bocarriba en el agua (si el mar está en calma o estás en una piscina) ayuda a relajar toda la musculatura de la espalda y el cuello, liberando la tensión acumulada.
Del mar al balneario: el siguiente nivel de descanso
Si el agua fría del mar o la piscina te sienta bien, imagina sumar a esa ingravidez los beneficios de la temperatura y los minerales.
El termalismo es una de las formas más completas de cuidar el cuerpo. Las aguas termales, con sus temperaturas cálidas y sus propiedades minerales, llevan la relajación muscular y el cuidado de las articulaciones a otro nivel.
¿Buscas un descanso total este verano?
Ya sea paseando por la orilla de una playa tranquila o sumergiéndote en las aguas de un buen balneario , tu cuerpo agradecerá que le dediques unos días a cuidarse. En verano, no todo tiene que ser ruido y prisas.
Recuerda que dentro de nuestras salidas siempre ofrecemos opciones salidas con balnearios muy interesantes.




