Independizarse a los 65 años es posible. ¿Cómo? Conoce las viviendas colaborativas, la alternativa al cuidado de las residencias para mayores

No estamos contando nada nuevo, esto viene de antes, de mucho antes si nos apresuras, concretamente con la llegada de la crisis cerca del 2013, pero no ha sido hasta este año 2018 cuando las cifras del cohousing se han disparado notoriamente.

La vivienda colaborativa, la covivienda o cohousing es un modelo alternativo de vivienda que lleva funcionando desde hace más de un siglo en países como Gran Bretaña, Estados Unidos, Latinoamérica, Alemania o los países escandinavos. También está plenamente extendido en todo el norte de Europa y llegó a España como una forma de no depender de hipotecas o bancos para poder vivir a expensas de las residencias de mayores.

Pero, ¿en qué consisten las viviendas colaborativas?

El cohousing, termino apropiado del anglicismo ‘house’, casa, es un método de habitabilidad que mezcla las opciones que encontramos en un entorno residencial, pero con una formula privada.

Los miembros que componen las coviviendas son una especie de socios de una cooperativa, que son las propias viviendas, en las que los residentes tienen el derecho a su uso de por vida. En términos de calle, son como una especie de barrios de hogares independientes que comparten vecinos mayores de 65 años y en los que colaboran entre sí y se ayudan de manera mutua.

Estos espacios compartidos también pueden disponer desde atención médica, pasando por actividades culturales, entre otras. Se considera un espacio similar a una residencia de mayores, pero donde tienen más libertad de convivencia pues no están limitados en ningún aspecto en concreto.

Su origen se remonta a los países escandinavos, con una tradición de más de 3 décadas, y es la solución perfecta desde entonces para personas de la tercera edad que no quieren irse a vivir sus últimos años en una residencia, sino que quieren independencia para vivir en sus propias casas.

Gracias a los pensionistas, este modelo de convivencia ha ido creciendo notoriamente hasta colocarse en la posición de importancia que se encuentra hoy día.

El cohousing en España

Actualmente, en nuestro país existen más de 30 centros dedicados a la promoción del cohousing, aunque solo un tercio está en pleno funcionamiento según Movicoma, un proyecto que ha estudiado el movimiento de viviendas colaborativas de personas mayores en la Universidad Oberta de Cataluña.

Este estudio demuestra que los residentes de estos espacios compartidos rechazan lo que se ha previsto para ellos, negando acudir a una residencia, depender de los hijos o envejecer en su propia casa en soledad.

Además de los centros actuales en España, también hay varios colectivos que promueven esta iniciativa. Uno de ellos es Cover, en Maeztu (Álava) donde ayudan a familias a impulsar las viviendas colaborativas a través del uso no especulativo de las casas, sino hacer una gestión cooperativa.

Este movimiento promueve que, “en función de la superficie del piso, cada uno paga también cada mes por los servicios comunes, que incluyen los 14 trabajadores, calefacción, comida, lavandería y todos nuestros cuidados”.

En otros rincones de España, de nuevo, vemos iniciativas similares. En Euskadi, Etxekoop es una comunidad que fomenta este proyecto y en Madrid la asociación Jubilares de nuevo consigue poner en marcha la vivienda colaborativa. En San Sebastián también se encuentra Housekideak, la asociación de personas mayores que desean vivir su jubilación de una mejor manera.

Ventajas de la covivienda

Aunque son muchas las características positivas que hacen unirse a los ya beneficiarios de la vivienda colaborativa, a continuación, vamos a destacar lo más importante.

Son viviendas bastante asequibles, es decir, al contrario que una vivienda convencional se comparte entre otras viviendas del mismo entorno gastos como la lavadora, red wifi, hipoteca o, incluso, el coche.

Los propietarios de las viviendas hacen uso indefinido de las mismas instalaciones al ser una especie de cooperativa. Son casas sostenibles, con una implicación en temas ecológicos muy fuertes y que apuesta por unos valores de cohesión social fuertes.

El sector de población que más ocupación merece en el cohousing son los mayores de 50 años, concretamente los que rondan los 65 años, pues no se ven viviendo en una residencia y apuestan por este nuevo modo de vida compartido. Seguido de este rango de persona encontramos el colectivo gay que se jubila, el segundo mayor demandante de coviviendas.

También existen altos porcentajes de familias monoparentales que ven este modo de vida como una opción más rentable para su situación personal.

Se trabaja bajo la mentalidad de vivir en compañía, con un sentimiento de compartir y donde todos los habitantes de un mismo espacio cohousing se apoya mutuamente ante cualquier necesidad que pueda tener. La diferencia que hay frente a una comuna hippy es que cada familia vive en su casa personal y no se puede invadir dicho espacio.

Cohousing senior, envejecimiento activo

Un informe presentado en 2015 por la Union Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UPD) bajo el nombre de ‘El cohousing y las personas mayores’ indicada que, 2 de cada 3 personas que sobrepasan la edad de 65 años ya tenían conocimiento de este movimiento residencial y, hasta un 40% de los mismos podrían plantearse ir a vivir allí.

La asociación madrileña Jubilares, nombrada anteriormente como una de las más importantes de España, desde su origen en 2012 ha apostado por promover y difundir el denominado ‘cohousing senior’ para que todo el colectivo que comprende la edad de jubilación tenga conocimiento activo de este movimiento de convivencia.

Una nueva forma de vivir y de convivir de las personas mayores, dejando a un lado las residencias ni la dependencia de los hijos. Un nuevo punto de partida de aquellas personas que, a pesar de cumplir años, quieren vivir independientes y en perfecta armonía con gente similares a ellos.