Un estudio publicado en el Journal of Travel Research concluyó que las experiencias positivas de viaje favorecen un envejecimiento más saludable.
Viajar con regularidad puede reducir el riesgo de mortalidad en un 36% y el riesgo de Alzheimer hasta en un 47%.
Durante años nos han dicho que para envejecer bien hay que comer sano, hacer ejercicio y descansar. Todo eso es cierto y desde aquí sabéis bien que nos dedicamos a promulgarlo. El caso es que un grupo de investigadores australianos acaba de añadir algo más a esa lista — y es bastante más agradable que el gimnasio: viajar.
La investigación, publicada en 2024 en el Journal of Travel Research y que ha vuelto a los medios en los últimos meses, propone que las experiencias positivas que vivimos al viajar ayudan al organismo a mantener su equilibrio interno. Dicho de otra manera: el cuerpo se «reordena» cuando lo sacamos de la rutina de la forma adecuada.
Y no es solo una sensación. Es fisiologíco.
¿Por qué viajar le sienta bien al cuerpo?
Los investigadores identificaron tres mecanismos principales por los que viajar beneficia la salud, especialmente en personas mayores:
1. Actividad física sin esfuerzo consciente Cuando viajamos caminamos más, subimos más escaleras, exploramos más. No lo llamamos «hacer ejercicio» pero el cuerpo sí lo cuenta. Ese movimiento extra, sostenido durante varios días, tiene un efecto real sobre el sistema cardiovascular y la movilidad articular.
2. Descanso del estrés crónico El estrés del día a día — las facturas, las noticias, las preocupaciones repetidas — es uno de los factores que más envejece. Viajar interrumpe ese bucle. El cerebro se ocupa de cosas nuevas y deja de rumiar lo de siempre. Los estudios muestran que quienes viajan con regularidad reportan niveles más bajos de ansiedad y depresión.
3. Conexión social real Compartir un viaje con otras personas — conocidos o nuevos compañeros — activa vínculos que protegen la salud mental. El aislamiento social es uno de los factores de riesgo más serios para el deterioro cognitivo en mayores. Un viaje en grupo es, entre otras cosas, un antídoto contra ese riesgo.
Los números que llaman la atención
La Global Coalition on Aging, junto al Transamerica Institute, publicó un informe que recopila la evidencia disponible sobre viajes y longevidad. Los datos son llamativos:
- Reducción del riesgo de mortalidad del 36,6% en personas que viajan con regularidad frente a las que no lo hacen.
- Reducción del riesgo de Alzheimer de hasta el 47%, gracias a la estimulación cultural y cognitiva que generan las actividades propias de los viajes: visitar lugares nuevos, orientarse, escuchar historias, adaptarse a entornos distintos.
Los propios autores son honestos: hacen falta más estudios experimentales para confirmar la magnitud exacta de estos efectos. Pero la dirección es clara, y coincide con lo que muchos de nosotros ya intuíamos.
No cualquier viaje es igual
Aquí hay un matiz importante que los investigadores señalan: no todos los viajes producen los mismos beneficios. Un viaje estresante, con demasiadas prisas o demasiada incertidumbre, puede tener el efecto contrario.
Los viajes que más favorecen el bienestar en personas mayores son aquellos que combinan:
- Ritmo tranquilo — sin carreras, con tiempo para disfrutar cada lugar
- Compañía de confianza — conocer a otras personas en un entorno seguro
- Actividad moderada — caminar, descubrir, moverse sin agotarse
- Alimentación cuidada — pensión completa o media pensión de calidad
- Organización resuelta — no tener que preocuparse por los detalles logísticos
Ese perfil de viaje — tranquilo, organizado, en grupo y con todo incluido — es exactamente el que más beneficios aporta según la evidencia científica.
Una forma diferente de ver las vacaciones
Tendemos a pensar en los viajes como un gasto o como un capricho.
Este estudio invita a verlos de otra manera: como una inversión en salud.
Una que, además, produce recuerdos, amistad y experiencias que ninguna pastilla puede dar.
No es casualidad que en los países con mayor esperanza de vida — Japón, Italia, España — la cultura del viaje, de la salida, del encuentro social, forme parte del estilo de vida habitual de las personas mayores.
Quizás la pregunta no es si podemos permitirnos viajar. Quizás es si podemos permitirnos no hacerlo.
Como ya sabrás en AESFAS lo tenemos claro y por eso lo promovemos desde hace años.
Si buscas una excusa, echa un vistazo a nuestros viajes organizados, quizás es buen momento para cuidarte 😉
Fuentes: Journal of Travel Research (Edith Cowan University, 2024) / Global Coalition on Aging & Transamerica Institute, «Leveraging Travel as a Catalyst for Healthy Longevity»





