La primavera es el despertar del mundo y, para quienes hemos superado los 75 años, es la ventana perfecta para viajar. Es ese momento del año donde el sol acaricia sin quemar y las ciudades se muestran en su máximo esplendor sin las aglomeraciones del verano. Viajar a esta edad no es solo una cuestión de placer, es una forma de mantenernos activos, curiosos y conectados con la belleza del planeta.
Sin embargo, un gran viaje internacional requiere una mirada diferente: buscamos destinos donde la belleza no esté reñida con la facilidad de acceso, y donde la seguridad nos permita disfrutar con la mente despejada. Junto a Pepe y el equipo de AESFAS, hemos seleccionado estos cuatro rincones del mundo pensados para ti.
1. Japón: El susurro de los cerezos en flor
Imagínate paseando por los jardines del Palacio Imperial en Tokio mientras los pétalos de los cerezos (*Sakura*) caen suavemente como nieve rosada. Japón en primavera es un bálsamo para los sentidos. Es un país donde el silencio se respeta y donde la tecnología se pone al servicio del ser humano.
Podrás cruzar el país en el Shinkansen, el tren bala, cuyos asientos son más amplios y cómodos que los de cualquier avión en primera clase. Es la oportunidad de conocer templos milenarios en Kyoto sin preocuparte por las barreras arquitectónicas, ya que la accesibilidad es, sencillamente, perfecta.
2. El Nilo: Un viaje en el tiempo desde tu balcón
Egipto no tiene por qué ser un destino de aventura agotadora. La primavera permite navegar el Nilo con una brisa fresca que hace que las visitas a los templos de Luxor o Karnak sean un deleite. Al alojarte en un crucero de lujo, el desierto y las palmeras desfilan ante tu ventana mientras disfrutas de un té a media tarde en la cubierta.
Es la forma más poética de conocer la historia de la humanidad: despertarse cada mañana frente a un templo diferente, con el barco atracado a escasos metros de la entrada, minimizando cualquier esfuerzo físico.
3. Washington D.C.: El jardín político del mundo
Pocas ciudades en el mundo son tan generosas con el visitante como Washington en primavera. La ciudad se tiñe de blanco y rosa, y sus amplias avenidas son un ejemplo de diseño sin barreras. Podrás visitar los impresionantes museos del Smithsonian —gratuitos y con bancos para descansar cada pocos metros— o disfrutar de un concierto al aire libre cerca del Capitolio.
Es un destino para quienes buscan cultura de alto nivel, seguridad en las calles y una infraestructura médica que, aunque costosa, es de las mejores del mundo.
4. Dubái: El sol de Oriente con el confort del futuro
Si lo que buscas es sol garantizado y un servicio que te haga sentir como un marajá, los Emiratos son tu destino.
Dubái es la ciudad donde nada es imposible: desde ver fuentes danzantes a los pies del edificio más alto del mundo hasta recorrer zocos modernos totalmente climatizados.
La comodidad aquí es obsesiva: los traslados son cortos, los chóferes son amables y la sensación de seguridad es absoluta las 24 horas del día. Es el retiro primaveral perfecto para quienes quieren dejarse cuidar y quieren visitar un destino único en medio del desierto.
Cualquiera de estos destinos podría ser una buena opción para esta primavera pero en AESFAS hay muchos más.
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