Con la llegada del buen tiempo muchas personas esperan sentirse con más energía, más ganas de salir y mejor ánimo. Sin embargo, no siempre ocurre así.
Hay quien en primavera nota justo lo contrario: cansancio, menos concentración, más sueño o una cierta sensación de apatía.
A eso le llamamos astenia primaveral.
Y no se trata de una enfermedad en sí misma. Es más bien una forma común de describir ese pequeño desajuste que algunas personas notan cuando cambian la luz, la temperatura y el ritmo de los días.
La primavera trae más horas de sol, cambios en los horarios y una vida más activa al aire libre.
Y aunque eso aunque por regla general suele sentar bien, el cuerpo a veces necesita un tiempo para adaptarse.
Un cansancio muy típico de esta época
La llamada astenia primaveral suele aparecer como una sensación de falta de energía, desgana o menor vitalidad. Algunas personas dicen que les cuesta más arrancar por la mañana. Otras notan que duermen peor, que están más irritables o que se concentran menos.
Lo curioso es que llega justo cuando parece que todo invita a estar mejor. Hace mejor tiempo, hay más luz y apetece salir. Pero precisamente ese cambio de estación puede alterar durante unos días el descanso, los horarios e incluso la percepción del cansancio.
¿Por qué ocurre?
No hay una única explicación. En realidad, suelen juntarse varios factores:
- El cambio de luz.
- La subida de temperaturas.
- Pequeñas alteraciones del sueño.
- Alergias propias de la estación.
- Y el cansancio acumulado del invierno.
También influye mucho cómo llegas tú a esta época del año.
Si has dormido poco, has hecho menos ejercicio o has llevado unas semanas más tensas de lo normal, la primavera puede hacer más evidente ese desgaste.
El punto clave es el ritmo circadiano, que es el sistema que regula el ciclo sueño-vigilia, la secreción hormonal, la temperatura corporal y parte del metabolismo. Ese “reloj biológico” central está en el núcleo supraquiasmático del hipotálamo y se ajusta principalmente por la luz que entra a través de la retina. Cuando en primavera aumenta la luz matinal y cambia el fotoperiodo, el reloj interno tiene que reajustarse.
En ese reajuste intervienen sobre todo la melatonina y cortisol. La melatonina ayuda a señalar al cuerpo que es hora de dormir y su secreción disminuye con la exposición a la luz; el cortisol sigue un ritmo circadiano con niveles más altos por la mañana, relacionado con el estado de alerta. Si el cambio de luz, de rutina o de sueño altera temporalmente ese equilibrio, algunas personas pueden notar más cansancio, somnolencia, peor concentración o sensación de apatía.
Un poco de historia y una idea muy popular
La astenia primaveral lleva muchos años formando parte del lenguaje cotidiano.
No es un concepto nuevo. De hecho, desde hace décadas se usa para explicar ese bajón físico o anímico que algunas personas dicen notar al cambiar de estación. No es raro que cada primavera vuelva a aparecer en conversaciones, medios y consultas, porque mucha gente se siente identificada con esa sensación de “no estar al cien por cien”.
Quizá por eso sigue siendo un tema tan reconocible: porque pone nombre a algo que muchas personas han sentido alguna vez pero no saben realmente a qué achacarlo.
¿Qué puede ayudarte?
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, esta sensación es leve y sobre todo pasajera. Y hay pequeños gestos que suelen ayudar bastante:
Mantener horarios regulares de sueño
Acostarte y levantarte a una hora parecida ayuda más de lo que parece.
Caminar cada día
Un paseo al aire libre mejora el descanso, activa el cuerpo y ayuda a despejar la mente.
Beber agua con frecuencia
Cuando suben las temperaturas, a veces el cuerpo nota antes la falta de hidratación.
Comer de forma ligera y regular
Saltarse comidas o hacer comidas muy pesadas tampoco ayuda a sentirse con energía.
No exigirte demasiado de golpe
La primavera invita a hacer muchas cosas, pero también conviene ir retomando el ritmo poco a poco.
¿Cuándo conviene consultar con un especialista?
Una cosa es notar un bajón pasajero y otra muy distinta arrastrar un cansancio intenso o prolongado. Si esa falta de energía dura demasiado, empeora o se acompaña de otros síntomas, lo mejor es consultarlo con un profesional.
Porque a veces no es solo primavera. Puede haber detrás un problema de sueño, estrés, anemia, medicación u otra causa que conviene revisar.
En resumen
La astenia primaveral es una sensación que muchas personas reconocen bien: menos energía, más sueño y un pequeño desajuste cuando cambia la estación. Suele ser algo temporal. Lo importante es escuchar al cuerpo, bajar un poco el ritmo si hace falta y cuidar esos hábitos sencillos que ayudan a encontrarse mejor.
A veces, en primavera, el cuerpo solo pide una cosa: que lo escuches.








