¿Puede lo “malo” ser a la vez “bueno” para nuestra salud en distintas ocasiones?
Cuando hablamos de hormesis, hablamos de esta rara contradicción.
Ya que a veces lo malo es beneficioso para nosotros. Así, vemos cómo salir de nuestra zona de confort o pasar por momentos estresantes no siempre son actos que generan consecuencias negativas para nosotros.
De ahí que hablemos hoy de este concepto.
La hormésis es un fenómeno por el cual nuestro organismo genera una respuesta adaptativa ante agentes externos que consideramos dañinos en muchas ocasiones.
Debemos saber que esto viene de antaño.
Esto lo expresó ya en su día un conocido alquimista, astrólogo y médico suizo, llamado Teofrasto Paracelso . Paracelso afirmó que la toxicidad de las sustancias dependía no tanto de la propia toxicidad de las mismas, sino de las dosis y que, en pequeñas cantidades, pueden ser de hecho beneficiosas.
Esto es algo que el ser humano ha demostrado con el paso de los años, ya que ha sido capaz de sobrevivir y de soportar situaciones lesivas originadas por los cambios que ha sufrido el medio ambiente a lo largo de los años.
El medio ambiente va cambiando con el paso de los años de forma paulatina y, con él, los seres humanos nos hemos ido adaptando. Ya que, si no fuera así, la raza humana acabaría exterminándose. A esta respuesta adaptativa de nuestro organismo se la conoce como hormésis.
De hecho, si las dosis de las situaciones adversas son adecuadas, obtendremos beneficios. Del mismo modo que si la dosis es excesiva será perjudicial para nuestro organismo.
Esto se llevó a la práctica dando lugar al mirtridatismo. El mistridatismo consiste en la práctica de tomar cantidadesno letales de algunos venenos para así conseguir inmunidad ante ellos. Ya que así lo llevo a cabo el rey Mirtrídates el Grande según un historiador.
Se cuenta que el rey Mirtrídates desde joven tomó pequeñas dosis de todos los venenos para inmunizarse de tal forma que cuando quiso suicidarse con veneno no funcionó. Por lo que tuvo que pedir a su guardaespaldas que lo matara con su espada.
Un ejemplo claro de hormesis es también la exposición a los elementos. El frío y el calor pueden ser agentes horméticos de gran valor para mejorar nuestra salud. Un ejemplo claro de la aplicación de esto es el conocido método Win-Hof del que ya hablamos en otro artículo.
Lo mismo pasa, como ya hemos comentado, con el estrés en general. Someterse a pequeñas dosis de estrés nos “inmuniza” del mismo. Ya que, si no estamos acostumbrados a lidiar con el estrés, cuando algo se nos tambalee en la vida, supondrá un mal mayor del que debería para nuestro organismo.
Lo que podría conllevar incluso problemas a nivel físico. Por lo que en pequeñas dosis nos ayudaría a llevar a cabo la conocida expresión latin Mens sana in corpore sano. Si nos sometemos a pequeñas dosis de estrés, sabremos batallarlas mejor y así ayudamos a nuestro organismo a combatir el día a día.
Como siempre hablamos de pequeñas dosis de estrés puntual, un estrés continuado es perjudicial y contraproducente para nuestro objetivo de tener una mejor salud.
Así, vemos que la respuesta hormética es la dosis donde se genera la respuesta beneficiosa en nuestro organismo. Por lo que, a su vez, nos llevaría a disfrutar de un sistema inmune más fuerte, con menos probabilidad de incidir en enfermedades y, en general, de una mejor salud.
De esta forma podemos afirmar que someternos a agentes estresores es en ciertas dosis beneficioso y saludables.
¿Te atreves a sacar provecho de la hormésis?
Cuéntanos cómo lo aplicas.
Pd: que conste que la foto del artículo no está incitando a beber alcohol, pero es ilustrativo en el caso de que sustancias tóxicas o dañinas en pequeñas dosis y con baja frecuencia pueden provocar ciertos beneficios. Está claro que lo primero es consultar siempre con nuestro médico de cabecera ante cualquier experimento o agente hormético que estemos pensando en aplicar.









ridi pagliaccio
• 12 enero, 2026Hay que diferenciar entre las adaptaciones a las condiciones ambientales naturales, y las adaptaciones a las condiciones de los artificios culturales establecidos, que interfieren con variantes controladas de intoxicación y saturación, ya sean físicas o ideológicas, y todo ello para la gobernabilidad de la población.
Lo inteligente, es resolver las fallas lógicas de conductas asimiladas, dirigidas y esclavizadas por la mecánica de los sistemas. Mientras lo estúpido, es sostener las limitaciones de la consciencia con la represión de la virtud, en pos del progreso del artificio cultural.
La Ética se refleja en el sedimento moral, y es el desarrollo de la consciencia en la libertad de ser, que debe superar a la ley, el saber y la creencia, instrumentos provisorios para el aprendizaje, que no son la Verdad.
La enfermedad es la ilusión de separación en la sensación de ausencia, en el olvido de la consciencia. El enfermo simula detener a una fuerza creativa poderosa irrefrebable que debe sentirse presente.
El miedo a la muerte es el truco que lo hace real, mientras el cuerpo y la mente responden para que sea creíble.
La enfermedad es una descomunicación, y por consiguiente, el enfermo necesita siempre un intermediario con su propia verdad, en el principio, un tóxico ideológico y físico coherente, y luego, de un guía o salvador.
Las palabras de la ausencia declaman las de presencia, y formas de llegar a ellas. Es en ese puente en dónde sucede la historia.
El cuento sólo puede contarse cuando éste, haya terminado.
Una vez fuera de la ilusión, finalizado el cuento, se puede comprender la perversidad de las consciencias inferiores que gobiernan el mundo y que generan el vínculo amo y esclavo. Son los que detienen el desarrollo de la consciencia colectiva al obligar a todos a una adaptación de la esupidez como normalidad. Son los que escriben los guiones fantásticos, legales y técnicos del teatro de gobierno de la realidad, nuestra creatividad.